Un comentario de nuestro amigo Schönberg sobre las disonancias y consonancias, según Max Graf, crítico de la época:
"conozco una ocurrencia que Schönberg suele decir a sus alumnos (pues el autodidacta de ayer, hoy técnico audaz, se ha convertido en un solicitado profesor): "un acorde de do mayor es un efecto orquestal especial del que no hay que abusar y que sólo puede utilizarse con una cuidadosa preparación". La broma es característica de su arte. Antaño los teóricos enseñaban que las disonancias debían prepararse, pero hoy se sabe que pueden aparecer libremente. Es pues una broma muy fina la de exigir una preparación para las consonancias. De hecho, Schönberg prepara la consonancia final de Pelleas et Melisande durante cincuenta (sic) minutos de una música repleta de disonancias" (8/2/1905)
"conozco una ocurrencia que Schönberg suele decir a sus alumnos (pues el autodidacta de ayer, hoy técnico audaz, se ha convertido en un solicitado profesor): "un acorde de do mayor es un efecto orquestal especial del que no hay que abusar y que sólo puede utilizarse con una cuidadosa preparación". La broma es característica de su arte. Antaño los teóricos enseñaban que las disonancias debían prepararse, pero hoy se sabe que pueden aparecer libremente. Es pues una broma muy fina la de exigir una preparación para las consonancias. De hecho, Schönberg prepara la consonancia final de Pelleas et Melisande durante cincuenta (sic) minutos de una música repleta de disonancias" (8/2/1905)
No hay comentarios:
Publicar un comentario