Releo en "Debussy piano music" de Frank Dawes (BBC publications) uno de los últimos capítulos, referidos a los años de la Gran Guerra (tan en boga en éstos tiempos al conmemorarse el centenario), que el estallido de ésta trajo una doble tragedia para Debussy: lo sumió en un fuerte pesimismo, que originó el cese completo de sus actividades compositivas por casi un año. Además, a un nivel más personal, el año 1915 fue oscurecido por el rápido desarrollo del cáncer colonorectal que derivó en una operación en el mes de diciembre, una de las primeras colonostomías practicadas. De aquí en más, se convertiría en un inválido hasta el fin de sus días (marzo de 1918), lo cual hace más destacable que haya tenido fuerzas para seguir componiendo. Unos meses antes de esto, había retomado la composición, y obras como En Blanc et Noir, para dos pianos, sus 12 Estudios y las tres sonatas de cámara fueron completadas para 1917.
En general, afirma éste autor, salvo algunos pasajes, parece que Debussy estaba entrando en un período neoclásico, en el cual los procedimientos eran menos arbitrarios que en su período anterior. Ninguna de éstas obras tiene un carácter "impresionista", simbolista o pictorialista, lo cual parece significar, a los ojos de Debussy, el final de un sueño, de un ideal, y la confrontación de una realidad mucho menos placentera.
Los Six Épigraphes Antiques se enmarcan en éste nuevo idioma de Debussy, mucho más económico y muy lejano de las Estampes, Images o L'île Joyeuse. Están basadas en 12 pequeñas piezas compuestas para 2 flautas, 2 arpas y celesta (Les Chansons de Bilitis), compuestas en 1900 para acompañar la lectura de obra homónima de Pierre Louÿs sobre una poetisa meretriz de la antigua Grecia, totalmente imaginaria, de 1894. El contenido de la obra es por momentos altamente erótico, lo cual le da un sabor de fin-de-siècle innegable. Las seis piezas son "pour invoquer Pan, dieu du vent d'été", pour un tombeau sans nom"; "pour que la nuit soit propice"; "pour la danseuse aux crotales" (uno de los poemas más voluptuosos de Louÿs); "pour l'Egyptienne" y la última "pour remercier la pluie au matin", que revierte al estilo toccata reminiscente de Jardins sous la pluie. En toda la obra el signo dominante es la economía de recursos, frecuentemente las melodías escuchándose sin acompañamiento. Al final, llega una referencia a la apertura de la primera pieza, mientras las últimas gotas de lluvia se van perdiendo. "Es fuertemente indicativo de la textura suelta de ésta obra, el hecho de que Debussy haya podido hacer un arreglo perfectamente satisfactorio de ella para dos manos, y que éstas basten, en muchos pasajes para hacerse cargo de todas las notas de la versión original".
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